Encontré este auto mientras caminaba por las destapadas calles del sur de Quito. Reconocí en un garaje la parte posterior, y cuando me acerqué, pude constatar que se trataba de un Ford FAIRLANE de 1958. Me asombré, pues estos autos no fueron importados en ese año.
Fui directo al auto, desde luego. Me di cuenta de que, aunque parecía que el dueño no le había dado suficiente mantenimiento, aún conservaba todas sus piezas originales.
Decidí que el auto tenía que ser mío.
Luego de algunas penumbras logré contactar al dueño, el mismo que no quería saber nada de venderlo. Continué visitándolo, y sólo después de algunos viajes al sector de la ciudad, logré persuadirlo para que me lo vendiera, desde luego, tras ofrecerle una suma que en ese tiempo resultaba generosa.
Me propuse dejar al auto en su punto.
Al cabo de tres meses, y luego de haber reunido algunos recursos y recopilar mucha información, empecé el proceso de restauración ciñéndome estrictamente a los parámetros originales del vehículo.
Este proceso fue muy largo y requirió de mucha paciencia y dedicación; pero lo hice con entusiasmo.
Valió la pena, el auto me ha dado muchas satisfacciones y victorias.
Estoy muy orgulloso de mi FAIRLANE 1958, no sólo por tener una mecánica sencilla y un diseño de líneas espectaculares, sino porque de hecho ha ganado algunos eventos.
ESPECIFICACIONES DEL AUTO
Propietario: Pablo Andrés Pazmiño
Marca: Ford
Modelo: Fairlane
Año: 1958
Motor: V8 4.800 c.c.
Trasmisión: Manual
Dirección: Manual
Frenos: Campanas
Potencia: 180 hps |